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Resumen del debate: “Covid-19: reflexiones feministas sobre sus impactos en la vida de las mujeres”

Martes 12 de mayo de 2020, por María José Chaves Brito


El miércoles 29 de mayo, tuvo lugar el primer encuentro de Debates sobre Feminismos del año 2020; esta vez, desde un espacio diferente, pues dicho evento fue llevado a cabo por medio de una transmisión en vivo en el Facebook del Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM). Para esta ocasión, se contó con la participación de Sylvia Mesa Peluffo y Alejandra Mora Mora como panelistas, y Mónica Monge Mora como moderadora.

El debate inició con una introducción por parte de Montserrat Sagot, directora del CIEM. Seguidamente, la moderadora dio la palabra a Alejandra, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM/OEA). La misma, inició comentando que la CIM es el principal foro político de la región para el reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres y la igualdad de género.
Dicho esto, hizo alusión a las diversas manifestaciones que ha tenido el impacto por la crisis del Covid-19, en particular, lo referente a las relaciones de poder entre hombres y mujeres. Indicó que si no se da una visión global del impacto que hay para las mujeres, estas seguirán sin ser visibles y no se evidenciará que las decisiones tienen implicaciones a corto, mediano y largo plazo para ellas.

Como parte de su intervención, reforzó la necesidad de que los liderazgos de las mujeres estén presentes en los espacios de tomas de decisión, debido a que si esa voz no está ahí, van a darse los sesgos de género.

Alejandra hizo ahínco en que todas las medidas deben tener un análisis de perspectiva de género, pues de lo contrario serán parciales, no serán eficaces y no reflejarán una integridad.
Además, comentó que la lógica de lo privado sigue sin reconocerse; las mujeres asumen la alimentación, el teletrabajo, la enfermería, manejan los conflictos: coexisten a tiempo completo en todos estos espacios.

También hizo énfasis en que ninguna política es neutra. Tomó como ejemplo el hecho de que en el contexto actual, en algunos países a raíz de las medidas de restricción, las mujeres pueden salir de sus hogares en algunos días y los hombres en otros. Así, las mujeres siguen dinámicas de cuidadoras, porque salen a comprar la alimentación y se aglomeran en estos espacios.

Gran parte de las interacciones que se dieron durante la transmisión, giraron en torno a un documento que presentó Alejandra, el cual fue elaborado por la CIM y responde a las necesidades que esta ha identificado a partir de reuniones con Ministras y Altas Autoridades de género, expertas del MESECVI y organizaciones de mujeres. Dicho documento propone líneas para el diseño de acciones y políticas públicas basadas en el principio de igualdad y no discriminación de las mujeres, y en la necesidad de implementar medidas de acciones afirmativas con perspectiva de género e interseccionalidad.

Asimismo, los temas centrales que contiene, giran en torno a: seguir interpelando a los tomadores de decisiones para que las mujeres estén en estos espacios; el recrudecimiento de la violencia contra las mujeres debido al confinamiento y las limitaciones para acceder a los servicios públicos de atención y protección; la agudización de la crisis del cuidado, con mayores consecuencias en la salud y en el empleo de las mujeres; las necesidades específicas de servicios de salud, incluyendo los servicios de salud sexual y reproductiva; el riesgo de aumento de la mortalidad materna y el riesgo de profundizar la mayor pobreza y dependencia de las mujeres sin ingresos propios.

Alejandra finalizó su intervención indicando la necesidad de llamar la atención sobre la inevitable crisis económica, de modo que se reivindique una importancia en lo individual y lo colectivo para que las mujeres estén presentes en el crecimiento de la economía, y no sean solo delegadas al retorno del hogar.
Seguidamente, se dio la exposición por parte de Sylvia Mesa, quien es experta titular de Costa Rica en el MESECVI. En un primer momento, hizo alusión a unas palabras de Monserrat Sagot en las que se afirma que se está en una crisis civilizatoria, y mencionó que cuando termine la pandemia, no se regresará al mundo en que se estaba, porque la pandemia vino a trastocar las rutinas, la economía, las relaciones interpersonales, así como la inserción laboral de las mujeres.

Bajo esta lógica, recalcó que se parte de un contexto discriminatorio para las mujeres: “somos las pobres, víctimas de la violencia, quienes se encargan del trabajo no remunerado, del cuido, porque se supone que eso no es trabajo y se hace por amor. Pero no todas las mujeres somos iguales”.

También expresó, que en este momento se está haciendo trabajo a distancia, se tiene a cargo el cuido de los niños y niñas, así como las tareas del hogar, y se ha asistido a una especie de romantización del “quédate en casa”, donde se dijo que era maravillosa la oportunidad de compartir en familia, pero no se mencionó que esta tiene momentos de mucha angustia. Ante este panorama, el trabajo remunerado que se realiza, sumado al recargo no remunerable, se puede tornar una situación poco manejable; la pandemia ha provocado una simultaneidad de todas las tareas.

Además, no todos los hogares tienen una convivencia pacífica, por lo que puede darse un aumento del riesgo por cercanía con el agresor y del riesgo de que se produzcan hechos violentos. Incluso, no se ha considerado la situación de violencia como excepción a las medidas de restricción vehicular sanitaria.

Sylvia colocó cifras del INAMU, en particular de la Delegación de la Mujer. Al respecto de la cantidad de mujeres atendidas por primera vez, se obtuvo que en el mes de marzo, en comparación con el año anterior, esta cantidad ha disminuido considerablemente; lo mismo sucedió con la cantidad de mujeres atendidas por el Departamento de VIO para valorar el ingreso a un albergue; y en lo que respecta a las llamadas de emergencia realizadas los domingos, también se vio una considerable baja en comparación con enero. La panelista recalcó que al analizar estas estadísticas, no quiere decir que haya disminuido la violencia, sino que en esa convivencia las mujeres no están pudiendo denunciar, porque no pueden llamar, pedir auxilio.

La misma panelista problematizó que se necesitan nuevas estrategias de comunicación que posibiliten a las mujeres el pedir auxilio, mantener los albergues abiertos, la existencia de células de reacción inmediata, el reforzamiento de las medidas de protección, la disminución de venta de alcohol y armas y mantener todos los servicios en funcionamiento.

Además mencionó que en el CEVI, también realizan recomendaciones sobre las responsabilidades de cuido de las mujeres que trabajan en servicios esenciales; en particular, el caso de las enfermeras. Expresó la necesidad de definir medidas de protección para personas a cargo de pacientes con COVID-19, así como la conciliación entre trabajo remoto y cuido de niñas y niños por el cierre de las escuelas.

Por otra parte, mencionó recomendaciones al respecto del acceso universal a la salud y a la vida digna, donde la mayoría de mujeres que trabajan remuneradamente lo hacen de manera informal: no están inscritas en la CCSS, no acceden al programa Proteger, no tienen forma de comprobar que sus ventas han bajado porque antes de la pandemia, no declaraban impuestos al Ministerio de Hacienda. Cuestionó qué pasa con las mujeres en condición de discapacidad, migrantes, refugiadas, adultas mayores o las que pertenecen a grupos históricamente discriminados.

En cuanto a las medidas de prevención que se pueden tomar, hizo referencia a: requerimiento de información, nuevas formas más accesibles para que las personas puedan comprender lo que está pasando y cuáles son sus derechos; contrarrestar la información falsa y al involucramiento de los hombres en el hogar.

Finalizó diciendo que se necesita asegurar el ingreso básico de las mujeres y los servicios esenciales que deberían incluir el cuido. Aunado a esto, dijo que no se puede olvidar que la pandemia no releva a los Estados de sus obligaciones especiales de enfrentar la violencia dirigida a las mujeres y a las niñas, incluidas las mujeres trans y las personas intersex. También que las mujeres y las niñas no son todas iguales, por lo que cualquier medida que se tome para mitigar los efectos de la pandemia debe tomar en cuenta la interseccionalidad, así como los principios de equidad y no discriminación.

Este provechoso espacio finalizó con una sección de preguntas en la cual el público participante (a través de la sintonización del video en vivo) pudo interactuar con las participantes. Sus consultas fueron recolectadas y dirigidas a las panelistas. De este modo, se reflexionó sobre la situación de rebajo en las pensiones alimenticias, la falta de equidad en los puestos de decisión, entre algunas otras temáticas.

2020: por una investigación para la acción y la información feministas