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Reseña y fotos del evento de mayo 2018: La “ideología de género” como arma: análisis del movimiento conservador en Costa Rica

Miércoles 6 de junio de 2018, por Ana Beatriz Peralta Córdoba


El jueves 31 de mayo fue la tercera fecha en el 2018 de la iniciativa de Debates sobre Feminismos del CIEM, donde se posicionaron distintos abordajes sobre la noción de la “ideología de género” como arma en el contexto del movimiento conservador en Costa Rica. Se contó con la participación de Ana Lucía Fonseca, Ale Ara Medina y Gabriela Arguedas, que compartieron sus análisis acompañadas de Julia Henríquez, moderadora de la discusión.

Fonseca planteó la necesidad de elaborar una precisión de conceptos que permitieran contextualizar y unificar la comprensión de los términos que se discutirían en el foro. Primero, propuso entender la cuestión del conservadurismo como una tríada de tres componentes que lo configuran: el tradicionalismo, los valores religiosos y el nacionalismo. En este sentido, mencionó que la articulación de los tres permite que se entienda lo conservador como la búsqueda de permanencia de lo “natural”, que defiende de lo extraño o amenaza “antinatural”. Al respecto, Fonseca argumentó que con ideología, como término clave en la discusión, es que se ha configurado una estrategia para crear el villano de “ideología de género”, donde ideología puede ser comprendida como un ideario respecto a algún movimiento y como falsa conciencia contra un interés particular que se asume como válido. En esta línea es que el conservadurismo ha elaborado su discurso contra la “ideología de género” en términos de una lucha contra la una teoría o movimiento conspirativo que aboga por derechos humanos.

Por su parte, Ara elaboró un desenmascaramiento del marketing político en relación con la doble politización de la religión y de la sexualidad. En este sentido, planteó que esta politización, o contra politización, que se ha hecho de estas dos categorías, han tenido el tinte de la institucionalización y la masculinización, donde la religión en el contexto neoliberal ha sabido construir mejores bases como respuesta a las amenazas que significaban los reclamos desde diferentes movimientos sociales. De una u otra forma, se ha configurado una agenda política, que a pesar de establecer consignas a favor de movimientos de diversidad, sigue manteniendo una lógica binaria al respecto, lo que Ara cuestiona como esfuerzos que excluyen disidencias sexuales no binarias. En esta misma línea es que posiciona una comparación necesaria entre el neopentecostalismo y el marketing político que ha caracterizado recientemente al movimiento conservador, donde los componentes de espectacularidad, autoridad apostólica, la prosperidad como señal de gracia y la estrategia de mercado han configurado una lucha contra el enemigo de la “ideología de género”, vendiendo este producto a la persona consumidora que es ente pasivo y necesitada de orientación.

Finalmente, Arguedas planteó la discusión sobre el término “ideología de género” como una estrategia discursiva que ha venido a reforzar, en América Latina, prejuicios que siguen siendo estables y profundos. Argumentó que adjudicar la culpa del levantamiento conservador en Costa Rica a la Opinión Consultiva No.24 es un error, por cuanto es más bien la reacción y recepción de una sociedad misógina la que determinó el quiebre en la campaña electoral. El abordaje de Arguedas remite a la historicidad de la dinámica en la que se inserta la visión de la “ideología de género” como arma, donde desde el siglo XIX, menciona que ha habido una lógica deslegitimadora y acusatoria de los cambios que la Modernidad suponía para la sociedad; lógica divulgada y reproducida por el Vaticano. Así, se ponía en cuestión el pensamiento feminista que planteaba inicialmente la disociación entre género y sexo, tomándolo como amenaza contra la función reproductora de la mujer y contra la jerarquía dicotómica en la que históricamente se han insertado los sexos. Esta lógica de deslegitimación, resultó en un trabajo intelectual de divulgación masiva donde el enemigo común ha sido la laicidad y la lucha por la diversidad con el objetivo de neutralizarlos al ser los que más han logrado desestabilizar la sociedad.

A través de las propuestas de reflexión de las 3 panelistas, se recorrió a nivel conceptual e histórico la concepción de la “ideología de género” como clave en la configuración del movimiento conservador. Se planteó este como estrategia política y de mercado, que maneja a la población consumidora del discurso tradicionalista, sexista y discriminatorio en una sociedad costarricense que por sus bases culturales aterradas de prejuicios, se apropia de la “ideología de género” como arma contra los derechos humanos y la diversidad.

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