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Reseña del debate: “El cuento de la media naranja: parejas diversas y normadas en nuestro país”

Lunes 13 de mayo de 2019, por María José Chaves Brito


El pasado miércoles 24 de abril, tuvo lugar una vez más el espacio Debates sobre feminismos, desde la temática: “El cuento de la media naranja: parejas diversas y normadas en nuestro país”. El mismo se llevó a cabo en la sala 1 de audiovisuales de la Biblioteca Carlos Monge Alfaro, en la Sede Rodrigo Facio de la Universidad de Costa Rica. En dicho encuentro, Nancy Piedra Guillén presenta algunos de los aportes de su investigación, y las conferencistas Emma Chacón Alvarado, Élida Mesén Anchía y Paulina Torres Mora, discuten desde de sus propias experiencias y perspectivas, en torno a las relaciones de pareja.

La moderadora Dennisse Bolaños Durán, inicia haciendo una introducción de cómo desde joven se le ha dicho que para sentirse plena y completa, tiene que estar en una relación de pareja, y que incluso algunos familiares le cuestionan dónde está su pareja; ante esto, critica no ser la única que posee dudas de dónde sale ese ideal del amor.

Posterior a la presentación de cada una de las participantes, se sucede la palabra a Nancy Piedra Guillén. La misma realiza algunas reflexiones en torno a su obra “Amor y desamor: el afecto y el poder en las parejas de la Costa Rica urbana costarricense”. Socializa parte de su estudio en torno al tema de las relaciones de pareja, considerando dos aspectos centrales: el amor y el poder. Habla del trabajo que hizo con parejas homosexuales, heterosexuales y lésbicas, para tratar de comprender si los procesos de cambio macrosocial han impactado de manera positiva las relaciones de poder en las parejas; y si esto ha permitido observar formas de relacionarse más positivas, simétricas y democráticas.

Cabe destacar, que construye en su investigación un modelo ideal de pareja, en donde se desarrollan prácticas innovadoras, guiadas por los principios de igualdad y democracia. Algunos de los elementos que destaca en esta pareja, son la vida sexual y satisfactoria para ambas partes, el que ambas personas tengan derecho a tomar decisiones, el deber a participar en el cuido y crianza, así como a contar con tiempo libre.

Define una tipología de pareja, en tanto más se asemejen o alejen al ideal de pareja que propone: pareja rupturista y democrática, constructoras de la democracia, bien intencionadas pero poco democráticas y las parejas reproductoras poco o nada democráticas.

Seguidamente, Emma Chacón Alvarado, hace ahínco en que dentro de la investigación de Nancy, la pareja rupturista es una pareja lésbica, e indica que esta hace una ruptura a partir de la referencia que tenemos de pareja desde la heteronormatividad. Esta ruptura se da porque es una relación que no está en función de los hombres, lo que rompe con el sistema conservador y tradicional. También representa una ruptura sexual y erótica al respecto del falocentrismo, porque las prácticas sexuales no solo se refieren a la utilización de un falo o un dildo. Aborda la crítica de que algunas personas preguntan qué hace una pareja lesbiana, a lo que ella responde que les falta imaginación, y el público entre risas la sigue.

Coloca en el escenario, la importancia del reconocimiento, de que también hay relaciones de poder en las parejas lésbicas, porque están construidas en una sociedad patriarcal y machista. Propone que hay un mito con respecto a dos mujeres que tienen una relación de pareja, pues se tiende a creer que todo es perfecto e ideal. En estas relaciones de pareja también hay violencia y ejercicios de poder, violencia patrimonial, física y psicológica.

Refuerza la idea de reconocer los propios límites que se poseen y trae a la luz el tema del poliamor. Menciona que desde la lucha feminista se ha conquistado el derecho a decidir, y que por lo tanto, se debe saber si la relación monogámica, exclusiva, abierta, poliamorosa, es oportuna para sí misma. El público la sigue con risas, cuando ella cuestiona, que si para la persona es difícil mantener una relación con una sola mujer, cómo lograría mantener un poliamor propio, aunado al de la otra persona. Finalmente, discute que la relación de pareja es uno de los vínculos que aporta para ser feliz, pero no es el único.

Posteriormente, Élida Mesén, menciona haber “chocado con la realidad”, pues piensa que debería existir la pareja ideal y democrática abordada por Nancy, a partir de la equidad; sin embargo, ha vivido y visto relaciones de poder dominantes, por la parte masculina. Élida comenta que ahora las mujeres cuentan con la posibilidad de acceder a un trabajo y contar con un salario; no obstante, quienes no lo tienen, se ven en una posición de vulnerabilidad. Considera que las tareas domésticas siempre son recargadas en las mujeres, a pesar de que las mismas tengan un trabajo fuera del hogar.

Menciona que los hombres son quienes en ocasiones tienen más posibilidades y derechos asegurados, porque deciden estudiar e “ir a donde se les ocurre” y se desentienden de las responsabilidades que tienen cuando por ejemplo hay hijos e hijas de por medio. Esto provoca disconformidades en la pareja, expresadas en conflictos, discusiones y reclamos; de modo que en su parecer, de “pareja” no se tiene nada, porque no alude al término de lo “parejo”, que responde a algo parecido y casi igual.

Es por esto que concluye diciendo que no hay una relación ideal, que si bien, podría existir, aún falta por lograrlo y hay mucho por qué pelear; de modo que las mujeres, tal y como históricamente nos ha correspondido, debemos seguir en la lucha de hacer efectivos nuestros derechos y en pro de la equidad. Esto no quiere decir que los hombres se vean exentos de esa responsabilidad.

Reflexiona que las personas que no tienen pareja, deben pensar para qué la desean, pues el amor romántico a veces es importante, pero a veces no. Propone que hay otros tipos de amor y de pasiones, no solo la pasión romántica y la pasión por la pareja. Invita a repensar en esas otras pasiones, desarrollarlas e invertir tiempo en ellas, para no cumplir el mito de la búsqueda de la media naranja.

A continuación, Luz Paulina Torres se sitúa como mujer lesbiana, “Grinch” del amor, y se define como una persona que le tiene miedo a las relaciones. Interactúa con el público mencionando que odia el piojito como práctica amorosa, pero se derrite ante el cuido, los detalles y las complicidades. Ama a sus amigas y deseara que solo se pudiera tener amigas; sin caer en el vínculo de pareja. Se denomina con el privilegio de decirse feminista.

Ante la pregunta de por qué la necesidad de una pareja, tomando como base el libro de Nancy, involucra el tema del amor romántico y el mito de las relaciones entre mujeres lesbianas. Se pregunta cómo se aprende a hacer una relación y a ser una mujer lesbiana. En un ambiente ameno con el público, trae a colación una estrofa de Mónica Naranjo que dice: “por amor yo soy capaz de arrodillarme y pedir perdón y dar la vida”, como referente de amor sufrido, sobreviviente, que se entrega en absoluto. Menciona que no se está aislada de esa idealización del amor.

Paulina cuestiona cuáles son los referentes afectivos desde el feminismo y si será un asunto de privilegio, buscar vínculos más horizontales. Realiza una serie de reflexiones en torno a cómo lograr que la creación de una pareja rupturista, no sea un asunto de privilegios: “reconocer que cada relación va a brindar algo y es un regalo, pero se va a acabar; sostener los espacios de autonomía; luchar por otras posibles formas de amor y afecto y tratar de pensar en el amor desde el cuido y la libertad”.

Menciona que el amor y los afectos se agotan. El público responde con risas al mencionar que por esta misma razón, cuando comienza a conocer a alguien, sabe que de todos modos se va a acabar. Surge entonces una contraposición del fatalismo vs. el amor romántico. Se cuestiona sobre el proceso de construcción de los afectos, y de los vínculos bajo una lógica de sociedad patriarcal heteronormada. Termina leyendo un fragmento del “Manifiesto de la ternura radical”, al respecto de pensar otras formas posibles de ser y estar en el amor, porque según a su parecer, nacer en el patriarcado es haber nacido dañada desde el amor.

Sin duda, en un espacio de balance entre la experiencia investigativa, teórica y personal, las conferencistas permitieron una reflexión llevada incluso al público presente a través de sus intervenciones. Se toma al amor como proceso cambiante de construcción y deconstrucción; siendo que las relaciones de pareja, tal y como coinciden las conferencistas, si bien coadyuvan en la creación del mundo significativo de las personas, no son un vínculo necesario. Se invita a trascender el modelo de pareja bien intencionada pero poco democrática, por uno que realice rupturas a partir de una constante auto-revisión y criticidad de los propios ideales.

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2019: Año de las universidades públicas por la igualdad de género, la no violencia y una sociedad más justa