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Los hombres trans tienen la palabra. Reseña del evento realizado el 30 de agosto de 2018

Viernes 14 de septiembre de 2018, por Ana Beatriz Peralta Córdoba


El jueves 30 de agosto Tomás Campos Azofeifa y Jean Matarrita Chavarría participaron como conferencistas en la mesa “Los hombres trans tienen la palabra”, moderada por María Alejandra Solórzano Castillo. Fue un espacio donde a través de sus conocimientos y vivencias, Jean y Tomás reflexionaron sobre su proceso de construirse como hombres trans, las confrontaciones subjetivas con ellos mismos y las experiencias al exterior en su convivencia con otras personas.

Jean compartió con el auditorio su poesía y sus vivencias en cuanto a hacer-se realidad a través de las letras. Desde pequeño, la extrañeza con los rituales del género que le fue asignado por sus genitales estuvo permeada por la ausencia de palabras para nombrar las sensaciones que experimentaba. Aún sintiéndose niño, él describe cómo su cuerpo se convertía en niña y cómo las personas con las que interactuaba le obligaron a olvidarse de ser niño. Conforme creció en edad, creció a su vez su incomodidad con el ser mujer y con esto, su proceso de transición: una ruptura al molde esperado. El conocer y ser parte de espacios feministas le permitió compartir, dialogar y hacerse realidad a través de la escritura. Así, fue despidiéndose de la imagen de su cuerpo que tanto le había acompañado pero en el que tanto había sufrido también.

El ser hombre trans, para Jean ha implicado reflexionar sobre la adquisición de privilegios que como cuerpo feminizado no tenía y ahora sí. Esto lo hace fortalecer aún más su posicionamiento feminista y poner en cuestión no la masculinidad como tal, sino el ejercicio del poder machista y patriarcal que históricamente le ha acompañado.

Para Tomás, el nombrarse y asumirse como hombre trans es un proceso diferenciado y característico en la transición de cada persona que decide iniciarlo y que se construye con sus vivencias. Los cambios a realizar en la transición son elecciones propias que no llevan un orden específico; se van dando, o no, de acuerdo a la subjetividad y experiencia social de cada quien. Sin embargo, estos procesos suelen no nombrarse y por lo tanto, caen en un círculo de invisibilización: las vivencias como hombres trans no existen si no se nombran, menciona Tomás.

El acceso al poder y las vivencias invisibilizadas de los hombres trans implican no ser reconocido como tal, sino como hombre cisgénero, lo que representa una carga de privilegios que se adquieren. Por esto, dice Tomás, el nombrarse y asumirse trans es un acto político, poniendo sobre la mesa la diversidad de posibilidades de construirse y de ser persona, aún con la dificultad y reto que estas acciones significan.

Sobre nombrarse hombre trans y feminista, Tomás reflexionó en cuanto a la necesidad que ve en mantener un diálogo abierto para construir espacios inclusivos y respetuosos, donde el cuestionar la masculinidad hegemónica es clave, así como una constante deconstrucción para seguir trabajándose. Para él, es hacer los espacios cotidianos feministas más que excluir a los hombres del feminismo.

Para Jean y Tomás, los procesos subjetivos e individuales van de la mano con los colectivos en el camino de su construcción como hombres trans. Son trayectorias cambiantes y específicas para cada persona, pero que están atravesadas por cuestionamientos necesarios, por ejemplo, el de la adquisición de privilegios, y por responsabilidades políticas para seguir haciéndose, visibilizándose y nombrándose como hombres trans.

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